Qué es la Endodoncia?

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Qué es la Endodoncia?

Mensaje  Alqueron el Dom Jul 06, 2008 4:43 pm

Like a Star @ heaven Like a Star @ heaven Bienvenidos. El propósito de esta página es incluir información general de interés a los pacientes en relación a las preguntas más frecuentes que se hacen de nuestra especialidad odontológica, enmarcados en nuestra misión de proveer el mejor tratamiento endodóntico posible de acuerdo al conocimiento científico actual y en relación a todos los avances disponibles en equipos, técnicas y materiales. Like a Star @ heaven Like a Star @ heaven

¿Qué es la Endodoncia?
¿Por qué se enferma la pulpa dental?
¿Qué es un tratamiento endodóntico?
¿Cuanto tarda un tratamiento de conductos?
¿Es doloroso un tratamiento de conductos?
¿Y después del tratamiento?
¿Existen otros tipos de tratamientos endodónticos?
Retratamiento de conductos
Cirugía periapical
Tecnología en la mejora de la Endodoncia


¿Qué es la Endodoncia?
Endodoncia se refiere al interior (endo) de los dientes (doncia). La pulpa dental es el tejido que se encuentra en el interior de los dientes, y está compuesto de nervios, vasos sanguíneos y células especializadas (entre otros). Su función principal es formar el diente y, en segunda instancia, percibir estímulos externos. La Endodoncia, como especialidad odontológica, está dedicada a la prevención, diagnóstico y tratamiento de las enfermedades de la pulpa dental y de los tejidos circundantes afectados.

¿Por qué se enferma la pulpa dental?
Entre las causas más frecuentes de enfermedad de la pulpa dental podemos mencionar :

La caries dental (en cavidades muy profundas).
Los traumatismos (accidentes).
El efecto acumulativo de diferentes procedimientos.
Por otra parte, las condiciones en las que un diente puede necesitar un tratamiento endodóntico por primera vez pueden dividirse en dos grandes grupos :

Cuando se presenta una inflamación irreversible del tejido pulpar (pulpitis).
Cuando hay una necrosis (muerte) del tejido pulpar.
Como consecuencia de la acción de diferentes irritantes, la pulpa dental se enferma (inflama) aún cuando se mantiene vital en el interior del diente. Esto se conoce como pulpitis (inflamación pulpar). Si se identifica tempranamente es posible detener el avance de la enfermedad y limitar el daño. Si no, la inflamación aumenta y se hace tan extensa que llega a hacerse irreversible. Ocasionalmente se puede manifestar como una gran sensibilidad a los cambios térmicos o un dolor espontáneo del diente.

Si esta pulpitis irreversible no es diagnosticada y atendida (bien pudiera ser por la ausencia de síntomas de dolor), el tejido pulpar eventualmente se necrosa (muere). En este caso ya no hay respuesta a estímulos térmicos. El contenido tóxico del diente (pulpa dental en descomposición, bacterias, etc.) alcanza a salir del mismo y afecta a los tejidos de soporte (hueso y fibras) en la periferia de las raíces. En este momento los síntomas más frecuentes son molestia en el diente cuando se somete a presión (masticación, por ejemplo) y en casos agudos, podría haber un cuadro infeccioso muy doloroso. Al avanzar el daño, éste se hace evidente en una radiografía como una sombra alrededor de las raíces del diente, generalmente en el extremo. De continuar su desarrollo puede eventualmente comprometer todo el hueso y provocar la pérdida del mismo.

¿Qué se puede hacer en estos casos?

La primera opción terapéutica para enfrentar estas situaciones de inflamación irreversible o de necrosis de la pulpa dental es básicamente la misma, el conocido tratamiento de conductos radiculares. Esta terapia consiste inicialmente en la remoción total del contenido de los conductos radiculares (bien sea tejido pulpar, en casos de inflamación, o restos de su descomposición así como bacterias y otros productos, en casos de necrosis o infección), para acto seguido buscar la descontaminación de ese espacio y el relleno con un material inerte. Esto es con el propósito de crear un ambiente que permita que cicatricen los tejidos de soporte del diente y éste se pueda mantener ausente de síntomas y en función.




¿Cuanto tarda un tratamiento de conductos?

En nuestro caso, más del 90% de los tratamientos de conductos son ejecutados en una sola cita. Tradicionalmente, estos tratamientos han sido realizados en varias sesiones (de 2 a 4). Hoy día se dispone del conocimiento y de los equipos necesarios para poder culminar la mayoría de los casos en una sola sesión.

¿Es doloroso un tratamiento de conductos?

No debe serlo. En el momento de actuar clínicamente debe colocarse una anestesia que impida que el paciente sienta dolor.

¿Y después del tratamiento?

Al completar el procedimiento se espera una molestia leve. En algunos casos, no hay ningún tipo de dolor, y en otros casos, el dolor puede ser un poco más intenso, pero en promedio, una molestia leve, que cede con el uso de analgésicos, por un período de aproximadamente 4 días es completamente normal.

¿Existen otros tipos de tratamientos endodónticos?

Sí. Podemos mencionar los retratamientos de conductos o la cirugía periapical. Ambos procedimientos se ejecutan generalmente en dientes que ya han recibido un tratamiento de conductos. El diente puede no haber respondido favorablemente al tratamiento de conductos o puede haber desarrollado una lesión en el extremo de la raíz (o raíces).

Una vez ejecutado un tratamiento de conductos, la respuesta final se mide en términos de cicatrización alrededor del diente tratado. Aún cuando los índices de éxito reportados para este tipo de terapia son muy altos (alrededor del 92%, cuando se ejecutan adecuadamente) no hay garantía de éxito para este procedimiento, pues depende, entre otras cosas, de la respuesta de cicatrización del paciente. Muchos factores, biológicos y técnicos, pueden contribuir a un resultado favorable, o determinar la aparición, el desarrollo, la recurrencia o la imposibilidad de cicatrización de una patología asociada a un diente que cuenta con un tratamiento de conductos.

Además, una respuesta satisfactoria inicial no es garantía de inexistencia de futuras recaídas. De hecho, algunos dientes que han recibido tratamientos de conductos hace años y que se consideran exitosos, pueden desarrollar algún día un problema nuevo relacionado con la endodoncia. Esta situación de equilibrio depende de la integridad estructural y funcional del diente y de los tejidos de soporte, por lo que la alteración de estas variables puede desencadenar nuevamente una patología endodóntica en un diente ya tratado. Ejemplo de esto son nuevas caries, enfermedad periodontal y fracturas dentarias, entre otros. Inclusive, un factor que no había sido muy tomado en cuenta para estimar el éxito y la estabilidad del tratamiento de conductos y que actualmente se sabe juega un rol determinante es la calidad de la restauración del diente. Una reconstrucción deficiente del diente tratado endodónticamente se traduce en un espacio interno contaminado con saliva y microorganismos.

Frente a un diente con un tratamiento de conductos en condición desfavorable, debe decidirse si se desea evitar la extracción. En este momento las opciones de tratamiento endodóntico son el retratamiento de conductos y la cirugía periapical.

Retratamiento de conductos

El retratamiento de conductos debe ser siempre la primera opción terapéutica para salvar un diente donde ha fracasado un tratamiento de conductos previo. Este procedimiento consiste inicialmente en la remoción del contenido presente en los conductos, con el propósito de lograr una nueva limpieza y conformación de esta área, para posteriormente proceder a un nuevo relleno y sellado. En un número muy importante de casos puede corregirse por esta vía la causa que provoca el fracaso previo (conductos sin tratar o tratados de forma incompleta, entre otros) y de esta forma se crean condiciones que permiten recuperar la salud. Pero, por otra parte, es posible que aún rehaciendo el tratamiento de conductos previo la lesión no cure y se requiera de un complemento quirúrgico. Aún en esta circunstancia es preferible haber modificado el tratamiento de conductos anterior, pues al mejorarlo en alguna medida, se tienen mejores posibilidades de éxito en la cirugía.

Es también importante saber que existen situaciones donde es prudente recomendar la optimización de la condición endodóntica a través de un retratamiento de conductos. Casos donde se tiene incertidumbre sobre el estado interno del diente o de los resultados del procedimiento inicial, aunado a otras variables, como lo puede ser la consideración de una nueva restauración, hacen adecuada y oportuna la búsqueda de la disminución del riesgo de complicaciones posteriores.

Cirugía periapical

La cirugía periapical es una opción terapéutica indicada cuando existe alrededor de las raíces una lesión de origen endodóntico que no ha sido corregida con un retratamiento de conductos adecuado o donde se presenta una condición en el diente que no hace prudente o factible la realización de otro procedimiento endodóntico (por ejemplo, casos donde exista una obstrucción de los conductos o una anomalía que impida el acceso y tratamiento de la totalidad de los mismos).

En vez de abordarse el problema desde el interior del diente, la cirugía periapical accesa la lesión a través del hueso directamente en la periferia de las raíces, separando la encía. Durante el acto se identifica y elimina la lesión. Si esto ocurre al final de la raíz, se acostumbra seccionar y extraer una muy pequeña porción de su extremo (apicectomía). Usualmente a este nivel se prepara una pequeña cavidad y se rellena con un material especial, con el propósito de sellar los conductos y prevenir la filtración de elementos contaminantes desde el interior del diente hacia los tejidos de soporte (retro-obturación).

Tecnología en la mejora de la Endodoncia

El estudio constante de esta especialidad odontológica ha llevado a un notable desarrollo de nuevos conocimientos relacionados con la misma. De hecho, la forma de practicarla ha sufrido un cambio drástico en los últimos años con la aparición de nuevas técnicas, equipos, materiales y las variaciones del instrumental utilizado para tal fin. Destacamos los siguientes :

Radiografías computarizadas : las radiografías actualmente pueden tomarse con un sensor que sustituye la conocida película radiográfica y las imágenes pueden verse de forma inmediata en la pantalla de un computador sin necesidad de un proceso de revelado. La verdadera ventaja para el paciente es la reducción en la dosis de radiación, pues para obtener una imagen radiográfica digital se necesita aproximadamente 1/8 de la radiación que se necesita para obtener una película radiográfica tradicional.

Instrumental de niquel-titanio : Las limas son los instrumentos que se utilizan para limpiar y ampliar los conductos. Hasta hace poco estos instrumentos eran fabricados solamente en acero inoxidable, teniendo limitaciones de flexibilidad ocasionando la fractura de fragmentos del mismo en raíces curvas. El níquel titanio, material con el que se fabrican muchos de los instrumentos endodónticos actualmente, es 450 veces más flexible que el acero inoxidable.

Instrumentación mecanizada : La utilización de limas adaptadas a equipos rotatorios para ser utilizadas en el interior de los conductos era una posibilidad que no había sido posible desarrollar adecuadamente por la falta de flexibilidad de los instrumentos de acero inoxidable. Ahora que se dispone de instrumentos altamente flexibles de níquel titanio, es viable utilizar este tipo de técnica que puede hacer un poco más predecible la conformación de los sistemas de conductos.

Localizadores electrónicos de foramen apical : permiten determinar electrónicamente dónde termina cada conducto a ser tratado. Anteriormente se requería de la toma e interpretación de diferentes radiografías, ocasionando inexactitud, una mayor pérdida de tiempo, y mayores radiaciones para el paciente que en este momento lucen innecesarias.

Equipos ultrasónicos : Permiten una vibración controlada de ciertos instrumentos que facilitan la conformación, limpieza y remoción de obstrucciones del interior de los conductos. Estos equipos han revolucionado, inclusive, la forma de crear cavidades en los extremos de las raíces cuando son sometidas a actos quirúrgicos, haciendo de éste un procedimiento más seguro y confiable en prácticamente todos los dientes.

Microscopios clínicos : Debido a lo pequeño del área en la que se actúa (un conducto puede tener 1 mm. de diámetro) se requiere de toda la ayuda posible en la visualización. Con este fin se han utilizado lupas, lupas telescópicas y, más recientemente, microscopios. Si bien estos equipos tan sofisticados pueden no ser indispensables para todos los casos, son de una gran ayuda para observar lo que el ojo humano no es capaz de ver a simple vista, particularmente en la repetición de tratamientos de conductos y en las cirugías.

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